LA CORONA DE ARAGÓN: UNA VOCACION MEDITERRÁNEA

Los territorios de la antigua Corona de Aragón ocupan la parte norte de la vertiente mediterránea de la península Ibérica, y tienen al valle del Ebro como eje central.  Esta característica geográfica ha condicionado el carácter de sus gentes, su historia y la forma en la que han establecido relaciones entre sí, con los pueblos del resto de la península y con otros del Mediterráneo occidental.

 

Evolución histórica

Ya en la prehistoria es posible detectar unas características culturales definidas en el territorio, de las cuales son expresión el arte rupestre levantino y la cultura de los pueblos iberos. En el mundo romano el territorio fue considerado por su administración política provincial como la Hispania Citerior, siendo la Ulterior la referida al resto peninsular.

El mundo medieval, tras las dominaciones goda y musulmana, a partir de los reinos de Taifas y de la creación de la Marca Hispánica, muestra ya un esbozo de lo que más adelante, sobre todo hacia el final de la Edad Media, dará lugar a una estructura política que durante siglos se mantuvo estable y de la que en la actualidad, tras la instauración democrática se han recuperado sus instituciones más representativas.

 

La geografía como determinante

En todo el proceso descrito, la geografía se mantiene como un condicionante al que se ha ido adaptando la organización social de los habitantes de estos territorios, y la geografía es un elemento que cohesiona y da sentido a la necesidad de buscar fórmulas de relación política que reconozcan esta realidad de forma natural. Así lo fue en el pasado, lo es en el presente, aunque no de una forma clara y consciente para todos los ciudadanos, y debe serlo en un futuro de integración de los pueblos de Europa.

Otro aspecto fundamental para el entendimiento del desarrollo de los pueblos de la Corona de Aragón es el de su vocación mediterránea. Desde los fenicios y los griegos, la cultura del Mediterráneo ha estado siempre presente en nuestros territorios, bien como receptores de influencias artísticas, comerciales, políticas y de todo tipo, que han llegado sobre todo desde las regiones orientales del Mare Nostrum, bien como elementos aglutinadores de pueblos mediterráneos incorporados a la Corona en el curso de la gran expansión de los siglos XIV y XV.

La posición de la Corona de Aragón en el Mediterráneo Occidental ha condicionado de manera clara su potencial expansivo. No ocurre lo mismo en  la vertiente mediterránea castellana, la cual, como sucede en el resto de la península, ha tenido y tiene una voluntad de proyección más atlantista y africana.

 

La organización política

La vocación mediterránea y la integración federada de territorios con respeto a su idiosincrasia y formas de gobierno, son las características más destacables de la formación y desarrollo de la Corona de Aragón. En efecto, a partir del siglo XIII se inicia la expansión desde el núcleo inicial peninsular, formado por Aragón y Cataluña, hacia Valencia y Mallorca, a las que seguirán los territorios insulares italianos y el Reino de Nápoles. Esta estructura estará vigente hasta el siglo XVIII, pero los diversos territorios seguirán conservando peculiaridades legales hasta la actualidad, así como vínculos de relación geográfica, comercial y cultural entre ellos.

Los reinos de Cerdeña, Nápoles y Sicilia estuvieron vinculados a la monarquía aragonesa de buen grado y durante varios siglos, manteniendo su estructura social y las propias costumbres, en una suerte de federalismo similar al de los territorios peninsulares de la Corona, por lo cual no descartamos una posible ampliación de los Foros a dichos territorios.

La historia de la Corona de Aragón nos aporta la experiencia de valores como el respeto hacia las formas de organización propias de cada territorio, la cooperación en proyectos comunes y la resolución en concordia de posibles conflictos, que son imprescindibles para la construcción pacífica y democrática de procesos de integración territorial como el europeo, en el que estamos inmersos en la actualidad.

 

Características territoriales

La realidad actual de los territorios peninsulares de la antigua Corona de Aragón muestra la existencia de vínculos idiomáticos, movimientos migratorios desde el valle del Ebro hacia la costa, y relaciones económicas intensas; y también muestra, fruto de las relaciones de vecindad y de interdependencia económica, conflictos en el terreno lingüístico, en el campo patrimonial, en la distribución del agua y en las vías de comunicación, entre otros.

Cataluña tiene una posición destacada entre los territorios de la Corona por su volumen productivo y relevancia demográfica. En número de ciudadanos supone algo más de la mitad del conjunto, mientras que Aragón, con un territorio similar, tiene una población cinco veces menor. La población en Baleares es, en términos absolutos, igual a la de Aragón. Valencia tiene una población que alcanza dos tercios de la de Cataluña. La densidad de población es similar en Cataluña, Valencia y Baleares; en cambio la de Aragón es muy inferior a la de todos los demás territorios. Los movimientos migratorios, de acuerdo con una constante planetaria, han ido produciendo un trasvase de población desde el interior a las costas, paralelo al desarrollo industrial y a la necesidad de facilitar el transporte de las mercancías manufacturadas y materias primas, más fácil por vía marítima que terrestre. Esta migración explica las diferencias poblacionales y al tiempo los vínculos existentes para muchos ciudadanos entre el territorio de origen y el de destino.

Esta estructura de población entre los diversos territorios, también se produce dentro de cada uno de ellos. Así, la Cataluña interior, sobre todo Lérida y la zona pirenaica, manifiesta pocas diferencias con respecto a Aragón en nivel poblacional y estructura económica. En un plano menor se puede decir lo mismo respecto a Valencia y la zona sur de Aragón.

Respecto a la estructura económica resulta notable la coincidencia en el desarrollo industrial automovilístico, con grandes fábricas en el entorno de las grandes ciudades  (Barcelona, Valencia y Zaragoza) que a la vez son grandes centros logísticos. El sector  primario se basa en una agricultura y ganadería de desarrollo mediterráneo similar y a la vez complementaria. El sector turístico es la actividad principal en las Islas Baleares y tiene un desarrollo muy importante en Cataluña, con Barcelona como ciudad cosmopolita por excelencia, referencia para el turismo extranjero y centro neurálgico cultural para todos los territorios. La zona costera tiene un desarrollo turístico de consumo masivo, de mayor desarrollo en Cataluña, pero también muy destacado en la costa valenciana. En el interior se ha ido incrementando el turismo cultural basado en el rico patrimonio monumental y paisajístico así como el turismo de montaña y senderismo, en cualquier estación del año.

Desde el punto de vista de las comunicaciones, Barcelona y Valencia compiten por el transporte marítimo, más importante de pasajeros en la primera y de mercancías en la segunda. Ambas están en el denominado corredor mediterráneo, y Zaragoza es el gran centro logístico interior entre Barcelona, Madrid y Bilbao y entre Valencia y todo el Norte peninsular.

Todo lo dicho ilustra de forma concisa y clara las similitudes y características complementarias y, por ende, la necesidad de funcionamiento conjunto de los territorios que conforman la antigua Corona de Aragón, sin perjuicio del mantenimiento de las propias instituciones y de la personalidad de cada uno de ellos.

 

Conclusión

Los territorios de la antigua Corona de Aragón son, por razones geográficas, históricas, idiomáticas, de organización política y de vinculación emocional, así como por su estructura social, poblacional y económica, una unidad natural que carece de reconocimiento o de personalidad jurídica en la actualidad. Desde los Foros pretendemos llamar la atención ante esta situación, que planteamos como una demanda de la sociedad civil consciente de esa necesidad de reconocimiento, y para la que deseamos una solución en el marco de la construcción europea.