LA EUROPA DE LAS REGIONES: UN MODELO PARA LA CONVIVENCIA

En el Manifiesto de los Foros de la Concordia se expresa la voluntad de que la voz de los pueblos de la antigua Corona de Aragón esté presente en la construcción europea. Las líneas que siguen pretenden mostrar una propuesta para hacerlo posible, que damos en denominar como  La  Europa de las Regiones.

 

La Europa de las Regiones

Como tal entendemos el reconocimiento por parte de las instituciones europeas de aquellos territorios o regiones que, no teniendo una entidad política reconocida y en ocasiones involucrando estados distintos, tienen una serie de características geográficas, históricas e idiomáticas, comunes.

A menudo esas condiciones comunes comportan la necesidad de resolver conflictos, plantear proyectos y crear espacios de diálogo que no son posibles en el marco de la política estatal, sea por prohibición constitucional o por cualquier otra circunstancia, y que con frecuencia están muy mediatizados por la coyuntura y la ideología política de los gobiernos.

El abordaje del nacionalismo en territorios sin estructura de estado, desde nuestro punto de vista, no es un asunto exclusivo de cada estado miembro de la Unión Europea, sino que ha de ser tratado como un tema a resolver desde instancias comunitarias, no sólo por que en ocasiones involucra a dos estados, sino porque es un tema que ha afectado al conjunto de Europa a lo largo de la historia, cuya correcta solución es necesaria para la estabilidad política común e imprescindible en la vertebración de una Europa unida.  Al mismo tiempo, el reconocimiento de las peculiaridades organizativas regionales es un elemento crucial en defensa de los ciudadanos europeos, los cuales no pueden ver amenazada su condición por las hipotéticas consecuencias de posibles desavenencias o rupturas políticas por motivos identitarios.

 

Europa y la organización regional

El espacio europeo es el ideal para un planteamiento sereno,  alejado de la pugna política local y del conflicto de sentimientos nacionalistas excluyentes. También es una forma de acercar  los ciudadanos a las estructuras institucionales europeas, facilitando el acceso a ellas por cauces más directos que el intrincado complejo burocrático estatal, departamental, comarcal y local.

Tomando como ejemplo los territorios peninsulares de la antigua Corona de Aragón, temas como el de la gestión del agua en el valle del Ebro, la política de trasvases y su impacto medio ambiental tienen una trascendencia no solamente local sino de ámbito europeo. Igualmente sucede con el tratamiento de las lenguas o de cualquier otro aspecto del  patrimonio cultural.

El acuerdo en concordia, por parte de los estados miembros, del reconocimiento de la instancia regional europea, puede evitar tensiones internas que afectan a la vida pública y no favorecen una adecuada gestión en pro de la mejora de la vida de los ciudadanos.

Territorios como la Padania en Italia, Flandes en Bélgica, Escocia en el Reino Unido, la Bretaña y Córcega en Francia, el País Vasco en España y Francia, y otros, tienen una necesidad clara de planteamientos similares, determinados por la geografía, la historia o la lengua.

 

Propuestas

Proponemos que el Estatuto de Región Europea sea reconocido en una futura Constitución de Europa, arbitrando las medidas necesarias para una adecuada representación de las instituciones políticas involucradas, pero también de entidades transversales de la sociedad civil reconocidas a esos efectos.

No se trata de la creación de un nuevo nivel administrativo en la serie que va desde los ayuntamientos a las instituciones europeas, sino de órganos consultivos cuya participación sea obligatoria en la tramitación de proyectos, directivas, etc. que afecten específicamente al territorio regional de que se trate. Además de tener una función consultiva, dichos órganos también podrán proponer a las instituciones europeas los proyectos e iniciativas que surgan en su seno.

Las relaciones entre los territorios que integren una región, tanto desde el punto de vista del planteamiento de proyectos comunes y de cooperación, como de la solución de conflictos tendrán el marco regional europeo como el de referencia, sin perjuicio de que, en caso de falta de acuerdo, puedan ser referidos a una instancia comunitaria.

 

La Corona de Aragón como Región Europea 

Desde el punto de vista geográfico, histórico y lingüístico los territorios peninsulares de la antigua Corona de Aragón, incluyendo la denominada Catalunya Nord y las islas Baleares, forman un conjunto reconocible como región europea en los términos aquí presentados.

Más allá de la relación actual o futura de cada uno de los territorios que la integran con el estado Español, proponemos que el estatuto regional europeo sea la referencia para todo lo relativo a proyectos comunes, solución de conflictos y participación en la construcción europea.

Desde los Foros de la Concordia entendemos que esta es la mejor fórmula para superar conflictos que han persistido a lo largo de varios siglos y para los que no se vislumbra una solución adecuada desde el ámbito estatal.

Conscientes de la dificultad de llegar a un acuerdo europeo para la creación del marco regional que proponemos, desde los Foros pensamos que, sin demora, hay que animar a la sociedad civil y a las instituciones públicas de los territorios que forman parte de la antigua Corona, a establecer consultas regulares y a elaborar proyectos concretos de colaboración con el objetivo de recuperar y fortalecer los vínculos históricos, afectivos, comerciales y lingüísticos que nos unen. Desde la Asociación haremos todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo.

 

Conclusión

El marco europeo es el adecuado para la solución de los conflictos identitarios que afectan a territorios sin estructura de estado dentro de la Unión Europea.

La conciliación entre los estados miembros de la Unión y los territorios con identidad propia por, entre otras, razones geográficas, históricas e idiomáticas , pero sin estructura de estado, debe ser objeto de un tratamiento específico por parte de la Unión Europea como un paso más en el proceso de integración.

Las regiones reconocidas como tales, serán el marco representativo de sus instituciones públicas y de la sociedad civil. Lejos de ser un nuevo nivel administrativo, su función consultiva, cooperativa y de solución de conflictos hará que sea una instancia europes cercanaa los ciudadanos, participativa y con influencia en las decisiones comunitarias.